Salmos 68

19 Subiste a las alturas, tomaste cautivos, y recibiste hombres en tributo. Hasta los rebeldes se quedarán a tu lado.

20 ¡Bendito sea el Señor día tras día! El Dios que salva se encarga de nosotros.

21 Se hizo para nosotros un Dios que libera, con Yahvé, el Señor, escapamos a la muerte.

22 Dios aplasta la cabeza de sus enemigos, el cráneo de los habituados al crimen.

23 El Señor lo dijo: «Los traeré de Basán y de las profundidades del mar,

24 para que hundas los pies en su sangre y hasta la lengua de tus perros reciba su parte de los enemigos.»

25 He visto, oh Dios, tus procesiones, las procesiones de mi Dios, de mi rey, en el santuario.

26 Los cantores van delante, los músicos detrás, en medio van las niñas tocando tamboriles.

27 ¡Bendigan a Dios con coros, bendigan al Señor en las fiestas de Israel!

28 Benjamín, el menor, abre el cortejo, los príncipes de Judá con ropas bordadas, los príncipes de Zabulón, los de Neftalí.

29 Oh Dios, habla con fuerza, con la fuerza que manifestaste con nosotros.

30 Desde tu templo que domina Jerusalén, donde los reyes te aportan sus ofrendas,

31 amenaza al monstruo de los cañaverales, al tropel de toros, a los dueños de los pueblos para que se sometan y te ofrezcan oro y plata. Dispersa a los pueblos que aman la guerra.

32 Desde Egipto vendrán los más ricos, Etiopía tenderá a Dios sus manos.

33 Reinos de la tierra, canten a Dios, toquen para el Señor,

34 que cabalga por los cielos seculares. ¡Oigan su voz, su voz que es poderosa!

35 Reconozcan el poder de Dios, él es grande en Israel, y en lo alto, poderoso.

36 Dios es terrible desde su santuario, él, el Dios de Israel, él da a su pueblo fuerza y poder.