Primer Libro de los Reyes 17

2 Una palabra de Yahvé fue dirigida a Elías: Una palabra de Yahvé fue dirigida a Elías:

3 «Sal de aquí y anda al este. Te esconderás en el torrente de Queret, al este del Jordán. «Sal de aquí y anda al este. Te esconderás en el torrente de Queret, al este del Jordán.

4 Tomarás agua del torrente y he ordenado a los cuervos para que te provean allá abajo». Tomarás agua del torrente y he ordenado a los cuervos para que te provean allá abajo».

5 Salió pues Elías e hizo lo que Yahvé le había dicho; fue a instalarse en el torrente de Querit, al este del Jordán, Salió pues Elías e hizo lo que Yahvé le había dicho; fue a instalarse en el torrente de Querit, al este del Jordán,

6 y los cuervos le traían pan en la mañana y carne en la tarde. Elías y la viuda de Sarepta y los cuervos le traían pan en la mañana y carne en la tarde. Elías y la viuda de Sarepta

7 Pero al cabo de un tiempo el torrente se secó, porque no caía más lluvia en el país. Pero al cabo de un tiempo el torrente se secó, porque no caía más lluvia en el país.

8 Le fue dirigida entonces una palabra de Yahvé: Le fue dirigida entonces una palabra de Yahvé:

9 «Levántate, anda a instalarte en Sarepta, en la región de Sidón. He dado órdenes allá a una viuda para que te alimente». «Levántate, anda a instalarte en Sarepta, en la región de Sidón. He dado órdenes allá a una viuda para que te alimente».

10 Se levantó y partió para Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, había allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «¿Quieres traeme un poco de agua en ese cántaro para que yo beba?» Se levantó y partió para Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, había allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «¿Quieres traeme un poco de agua en ese cántaro para que yo beba?»

11 Cuando iba a buscarla, la llamó y le dijo: ¿Podrías traer me también un trozo de pan?» Cuando iba a buscarla, la llamó y le dijo: ¿Podrías traer me también un trozo de pan?»

12 Ella le respondió: «Tan cierto como que vive Yahvé, tu Dios, que no tengo nada cocido; sólo tengo un poco de harina en un tiesto y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo dos atados de leña y vuelvo a mi casa para prepararlo para mí y para mi hijo. Lo comeremos y luego vendrá la muerte». Ella le respondió: «Tan cierto como que vive Yahvé, tu Dios, que no tengo nada cocido; sólo tengo un poco de harina en un tiesto y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo dos atados de leña y vuelvo a mi casa para prepararlo para mí y para mi hijo. Lo comeremos y luego vendrá la muerte».

13 Elías le dijo: «No temas, anda y haz lo que te digo; sólo que prepara primero un pancito que me traerás, luego harás otro para ti y para tu hijo. Elías le dijo: «No temas, anda y haz lo que te digo; sólo que prepara primero un pancito que me traerás, luego harás otro para ti y para tu hijo.

14 Porque esto dice Yahvé, Dios de Israel: «La harina del tiesto no se acabará y el aceite del cántaro no se terminará hasta el día en que Yahvé haga llover sobre la tierra». Porque esto dice Yahvé, Dios de Israel: «La harina del tiesto no se acabará y el aceite del cántaro no se terminará hasta el día en que Yahvé haga llover sobre la tierra».

15 Ella se fue e hizo tal como le había dicho Elías, y durante mucho tiempo tuvieron qué comer, éste, ella y el hijo. Ella se fue e hizo tal como le había dicho Elías, y durante mucho tiempo tuvieron qué comer, éste, ella y el hijo.

16 La harina del tiesto no se acabó y el aceite del cántaro no se terminó, según la palabra que Yahvé había dicho por boca de Elías. La harina del tiesto no se acabó y el aceite del cántaro no se terminó, según la palabra que Yahvé había dicho por boca de Elías.

17 Sucedió después que el hijo de la dueña de casa cayó enfermo; su enfermedad empeoró y exhaló el último suspiro. Sucedió después que el hijo de la dueña de casa cayó enfermo; su enfermedad empeoró y exhaló el último suspiro.

18 Entonces ella dijo a Elías: «¿Por qué te has metido en mi vida, hombre de Dios? ¿Has venido a mi casa para poner delante de Dios todas mis faltas y para hacer morir a mi hijo?» Entonces ella dijo a Elías: «¿Por qué te has metido en mi vida, hombre de Dios? ¿Has venido a mi casa para poner delante de Dios todas mis faltas y para hacer morir a mi hijo?»

19 Le respondió: «Dame a tu hijo». Elías lo tomó de los brazos de esa mujer, subió al cuarto de arriba, donde se alojaba, y lo acostó en su cama. Le respondió: «Dame a tu hijo». Elías lo tomó de los brazos de esa mujer, subió al cuarto de arriba, donde se alojaba, y lo acostó en su cama.

20 Luego invocó a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, dijo, ¿harás que recaiga la desgracia aun sobre esta viuda que me aloja, haciendo que muera su hijo?» Luego invocó a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, dijo, ¿harás que recaiga la desgracia aun sobre esta viuda que me aloja, haciendo que muera su hijo?»

21 Entonces se tendió tres veces sobre el niño e invocó a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, devuélvele a este niño el soplo de vida». Entonces se tendió tres veces sobre el niño e invocó a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, devuélvele a este niño el soplo de vida».

22 Yahvé oyó la súplica de Elías y le volvió al niño la respiración: ¡estaba vivo! Yahvé oyó la súplica de Elías y le volvió al niño la respiración: ¡estaba vivo!

23 Elías tomó al niño, lo bajó del cuarto alto a la casa y se lo devolvió a su madre. Elías le dijo: «Mira, tu hijo está vivo». Elías tomó al niño, lo bajó del cuarto alto a la casa y se lo devolvió a su madre. Elías le dijo: «Mira, tu hijo está vivo».

24 Entonces la mujer dijo a Elías: «¡Ahora sé que tú eres un hombre de Dios y cuando tú dices la palabra de Dios, es verdad!» Entonces la mujer dijo a Elías: «¡Ahora sé que tú eres un hombre de Dios y cuando tú dices la palabra de Dios, es verdad!»